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Aunque no se pueden obviar las referencias históricas que se hacen patentes en la obra, ésta es atemporal, ya que podría ilustrar cualquier producción de este mismo género aunque la historia transcurriera en otra época distinta a la Edad Media.
A lo largo de los siete minutos de duración de la misma, se suceden una serie de temas musicales que, a modo de medley, describen los principales episodios de una película imaginaria.
La obra comienza con una fanfarria introductoria que deja entrever el
marcado carácter épico de la composición. Inmediatamente
después, las trompas interpretan en piano el tema central que desemboca
en un tutti orquestal, intentando describir la naturaleza heroica del protagonista
de esta aventura.
A continuación, el fragor de la batalla se describe intensamente
en una serie de compases en los que la percusión de la orquesta alcanza
una gran relevancia. Después de una transición, llegamos al
tema de amor que, interpretado por el oboe solista, trasluce un concepto
platónico de dulzura, pureza, ingenuidad y belleza añoradas.
Acto seguido, los sentimientos de soledad y oscuridad vividos en el campo
de batalla quedan patentes en un desarrollo que retoma apasionadamente el
tema de amor, tornándose al final del mismo en esperanzador. Tras
unos inquietantes compases, en los que los cellos y contrabajos interpretan
un unísono, las trompas, por medio de una cadencia, nos devuelven
al tempo primo que concluye tras una serie de variaciones en un triunfante
final.