Esta composición escrita para orquesta
sinfónica, nos introduce en una historia musical cargada de tintes
intimistas. Con claras influencias italianas,
Navarro intenta reflejar
ese concepto existencialista del “eterno retorno”, a través
de una “letanía musical” en la que las cuerdas de la orquesta
interpretan un acompañamiento que se repite de forma continuada. El
tema central describe con exactitud ese sentimiento de honda tristeza derivado
de la falta de deseo vital. Relata, en definitiva, la historia de un desencuentro.
Esta obra hasta ahora no forma parte de ninguna banda sonora original.
Fue estrenada bajo la batuta del autor en un concierto celebrado en el Teatro
del “Liceo Francés” de Madrid, en abril del
2001, dirigiendo a la Orquesta Sinfónica del Associated Board
of the Royal Schools of Music de Londres en España.
Podría ilustrar cualquier película cuyo guión desarrollase
una historia de carácter dramático donde los sentimientos de nostalgia
se hicieran patentes.